Cómo usar papel pintado en tu casa

El papel pintado, un recurso muy de moda

Para algunos el papel pintado es un toque vintage, para otros una tendencia pasada de moda y para los más un buen recurso de decoración e interiorismo que puede sacar de muchos apuros. Sea como sea lo cierto es que el papel pintado vuelve a estar de moda y la amplísima variedad de diseños y colores que encontramos en el mercado nos permite jugar mucho con él según el espacio en que vayamos a emplearlo.

Con flores, con estampados geométricos, con paisajes, con animales, lisos, con texturas, con frases… Las opciones son infinitas y la aplicación que hagáis del papel pintado en vuestra casa dependerá de su distribución y de vuestro gusto.

Ten en cuenta dos claves para usarlo bien:

  1. Concebir la decoración de tu hogar como un todo. No elijas un papel pintado y después los muebles y los colores de las paredes sin tener en cuenta cómo es ese o el conjunto final será un auténtico desastre. El equilibrio y el balance de colores y estilos es fundamental para lograr un diseño adecuado.
  2. Nunca uses papel pintado con tonos o estampados llamativos para decorar una estancia completa. Ten en cuenta que los colores fuertes no reflejan la luz y que pueden llegar a agobiar y cansar. El papel pintado debe ser un complemento al resto de elementos decorativos, nunca la decoración principal.

Vistas estas premisas te contamos y enseñamos cómo puedes usarlo para sacarle el máximo partido.

Como telón de fondo

Pinta las paredes de tu salón o dormitorio de un mismo tono y elige un papel pintado en la misma línea o en una muy contrastada para una de las paredes, una columna o una zona que quieras aislar visualmente. Coloca muebles en contraste delante. Llamarán mucho la atención y la mezcla de tonos no chirriará. El uso de papel pintado para este tipo de elementos permite utilizar más tonos y ampliar la paleta cromática de una misma estancia.

Como cabecero

Ya sea decorando la totalidad de la pared sobre la que descansarán vuestras cabezas o forrando un trozo de madera a modo de cabecero, el papel pintado es un estupendo recurso en los dormitorios de matrimonio, sobre todo en aquellos con poco espacio y en los que se ha abusado de los tonos neutros.

En dormitorios infantiles

Las habitaciones de los niños suelen llenarse de color y estampados divertidos y las paredes no pueden ser menos. Le dan un toque divertido y permiten solucionar uno de los grandes problemas de los padres: la temporalidad. Cuando tu hijo sea bebé querrás usar estampados muy suaves, como nubes y ositos, algo demasiado infantil para cuando cumpla cinco años, no hablemos de después. Pues todo es tan fácil como retirar ese papel pintado y colocar uno con estampado adecuado a su edad y gustos.

Para decorar muebles

Un antiguo mueble puede vivir una segunda vida si lo restauramos y le damos un toque innovador con un poco de papel pintado. Aquí las opciones son infinitas: desde las traseras de alacenas a las puertas de un armario, pasando por el frente de cajones y las molduras y tiradores de todo tipo de muebles.

En el cuarto de baño

Los cuartos de baño, especialmente los aseos de tamaño reducido, suelen pecar de una cosa: la falta de color. Con el objetivo de que no parezca lugares sombríos los llenamos de azulejos y sanitarios blancos sin nada que destaque. El papel pintado resistente al agua nos ayuda a solucionarlo. En este punto tenemos dos opciones principalmente. Por una parte podemos mantener todos los azulejos en color blanco y colocar un papel pintado decorando una sola pared que no vaya a tener contacto excesivo con el agua. Por otro, podemos poner azulejos hasta la mitad de la pared y dejar el resto liso y con un papel pintado sencillo pero de color que llegue hasta el techo.

Y tú, ¿cómo has usado el papel pintado en tu hogar?

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