Los tipos de chimenea

laura

La chimenea, un recurso muy decorativo

Contemplar la madera ardiendo en la chimenea no sólo nos calienta el cuerpo, también el alma pues resulta una actividad la mar de relajante. Tanto que las tardes de invierno parecen menos aburridas y frías con una chimenea, una mantita y una buena película cerca.

La mayoría están construidas con ladrillo refractario en su interior, in material hecho con arcillas resistentes al fuego y solidificadas. En la base, una placa metálica que se calienta sin llegar a fundirse. A partir de ahí el universo de chimeneas es inmenso y las opciones para incorporarlas a nuestro hogar tan variadas como preciosas.

Las chimeneas integradas

Emplean el mismo material que esta para camuflarse a la perfección, de tal forma que usan el mismo tipo de pintura o papel pintado, tratados a prueba de calor para que no se estropeen. Pueden estar encastradas o no, dependiendo de la construcción que se haya hecho.

Las chimeneas encastradas

Están empotradas en la pared de tal forma que no sobresalen en relieve de ella. En ellas suelen predominar las líneas rectas y lo más frecuente es colocar una especie de hornacina con dos puertecitas para cerrarla. Ensucias menos y resulta decorativo, pero el calor desprendido también es inferior.

Las chimeneas exentas

Son las que sobresalen de la pared y suelen emplear hierro fundido en la base y madera en los remates. Que sobresalgan no supone que no puedan cerrarse con las puertas de las que hablamos. Asegúrate que tienen vidrio de seguridad resistente a las altas temperaturas.

Las chimeneas de dos caras

Su difícil construcción y el espacio que ocupan hace que no sean muy empleadas. La idea es construir un gran tiro que abarca ambas. Se requiere que la boca sea más amplia de lo normal para que pueda absorber el humo de los dos lados y que este no inunde la habitación.

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