Tipos de calefacción

Las ventajas e inconvenientes de cada tipo de calefacción

Analizamos los distintos sistemas de calefacción

Cada año con la llegada del frío nos hacemos las mismas preguntas: ¿a qué hora es mejor poner la calefacción?, ¿la dejo todo el día o la enciendo por la tarde?, ¿a qué temperatura debo ponerla?… Muchas de las respuestas a estas preguntas dependerán del sistema de calefacción que hayamos instalado en nuestra casa. Analizamos los de uso más común con sus pros y contras.

La calefacción eléctrica

Podemos recurrir a muchos dispositivos para calentar nuestro hogar a través de la luz, desde los clásicos calefactores y radiadores conectados a la red eléctrica a los sistemas con acumuladores de calor conocidos popularmente como “tarifa nocturna”. Este tipo de calefacción se puso de moda en los 90 pues las compañías eléctricas fomentaban su uso haciendo que el consumo eléctrico costase la mitad durante la noche, momento en que los radiadores cargaban sus acumuladores para desprender el calor durante el día. Esto suponía un importante ahorro para los hogares que hoy ya no se produce. Su gran desventaja es el alto precio de la factura eléctrica y la dificultad para programarla salvo que instales termostatos en tu cuadro general.

La calefacción por suelo radiante

Es una de las opciones más tecnológicas y eficientes desde el punto de vista energético, pero su instalación es bastante costosa y te obligará a hacer una importante obra en casa. Los paneles se colocan bajo el suelo y emiten calor directamente sobre las superficies más frías del hogar para calentarlo desde la base. Los más comunes son los sistemas de suelo radiante-agua por su coste. Los de aire son mucho más caros y los de electricidad sólo están indicados si disponemos de suelos con una gran capacidad para retener el calor.

La calefacción por gas

Cómoda, limpia y segura, es la opción estrella de calefacción en nuestro país. Para su instalación necesitaremos una caldera de gas conectada a un sistema de tubos por los que circula agua caliente hasta los radiadores. Al no generar calor por sí mismos, los radiadores no emanan gases ni ninguna otras sustancia. Infórmate sobre cómo aprovechar al máximo este sistema en este artículo. Si te decides por este sistema recuerda que es muy importante hacer una buena elección de tu caldera, con la potencia adecuada para calentar toda tu casa pues necesitarás más o menos intensidad según los metros cuadrados de tu vivienda.

La bomba de calor

Una máquina transfiere calor de forma instantánea a la temperatura que desees y durante el tiempo que quieras. A efectos prácticos, se trata de una unidad de aire acondicionado que en lugar de frío emite calor. Es un sistema muy empleado en el norte de Europa pues funciona mejor cuanto más frío haga en el exterior. Los sistemas de bomba toman el frío exterior y lo convierten en calor, de ahí que si la temperatura fuera es superior a 5º les cueste más ponerse en marcha. Además, suponen un importante desembolso energético que se dejará ver en tu factura.

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